Durante muchos años la lucha de la izquierda mexicana fue la búsqueda legítima de una democracia, “mucho mas demócrata”, más representativa, más honesta y mucho más incluyente.
Las mismas heridas que en 1988 y en 2006 los perredistas legítimamente cuestionaron, están frente a sí, recordándoles lo débil que pueden ser los hombres cuando la lucha por el poder es tan ácida. Aun entre dos grupos de conocidos, que hoy prefieren desconocerse.
Por eso ahora también duele. Duele porque es en casa. Porque son los mismos. Porque son aquellos que una vez pidieron una democracia representativa y honesta, y hoy se enfrentan al peor de los vicios que han combatido a lo largo de su historia: el fraude electoral.
Duele y avergüenza. Sobre todo a quienes creemos que México necesita partidos, democráticos y realmente abiertos.
Partidos que critiquen. Que cuestionen. Que propongan.
Y de ciudadanos que nos exijamos lo mismo a nosotros mismos...¿no?
1 comentario:
Durante muchos años la lucha de la izquierda mexicana fue la búsqueda legítima de una democracia, “mucho mas demócrata”, más representativa, más honesta y mucho más incluyente.
Las mismas heridas que en 1988 y en 2006 los perredistas legítimamente cuestionaron, están frente a sí, recordándoles lo débil que pueden ser los hombres cuando la lucha por el poder es tan ácida. Aun entre dos grupos de conocidos, que hoy prefieren desconocerse.
Por eso ahora también duele. Duele porque es en casa. Porque son los mismos. Porque son aquellos que una vez pidieron una democracia representativa y honesta, y hoy se enfrentan al peor de los vicios que han combatido a lo largo de su historia: el fraude electoral.
Duele y avergüenza. Sobre todo a quienes creemos que México necesita partidos, democráticos y realmente abiertos.
Partidos que critiquen. Que cuestionen. Que propongan.
Y de ciudadanos que nos exijamos lo mismo a nosotros mismos...¿no?
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